León Copérnico Robles Martín, conocido artísticamente como “Coquito”, el próximo 29 de diciembre cumplirá sus primeros 3 años de vida. Desde el vientre materno mostró sus cualidades para el circo y hoy es orgullo de sus padres y toda su familia. 
 
Heredó el talento clown de sus padres: Pablo y Viviana, quienes dirigen entusiastas y sin costo alguno la reconocida “Escuelita de Circo” de la ciudad.
 
Su mamá, Viviana, es acróbata aérea y bailarina profesional. En sus pocos tiempos libres se dedica a la arquitectura.  En tanto, Pablo Robles, “Wilbur”, creador del festival de circo “Aijue”, observa emocionado a su hijo en cada presentación. 
 
“Coquito” captura todas las miradas del público presente. Es un niño que aprendió y aprende con tan solo observar a sus padres en acción, y por la admiración que demuestra a su progenitor.
 
“Coquito” hace la previa de la presentación de sus papis, y mientras éstos preparan la música o se visten para la función, pide la música y arranca.
 
Posee su propia valija de elementos, regalo de Luis, su abuelo paterno. Allí guarda sus clavas de colores, sombrero, zapatos al tono, nariz colorada y toda su ilusión de niño.
 
Anima los cumpleaños de sus familiares. Entre sus referentes y admirados, además de su papá se encuentran Pochoski, el malabarista Espejos y otros grandes del circo callejero.
 
La fama de “Coquito” cruzó el Bermejo, es conocido y muy esperado en la ciudad de Resistencia donde participó del Festival de Circo “Chaque”.
 
A pesar de ser un niño que aún no ha cumplido los tres años, su determinación y carácter hicieron que encuentre su vocación sin que Pablo o Viviana se lo hayan inculcado. “El circo lo tiene naturalizado en su corta vida”.
 
En lo cotidiano le divierte hacer malabares con cuchillos y fuego imaginarios. Conoce perfectamente los tiempos musicales y poses de las rutinas. Pone en práctica la presentación de artistas, todo motivado por las actuaciones de sus padres.
 
Viviana, de quien también aprende, es profesora y directora de rutinas aéreas, preparación física y elongación de la “Escuelita de Circo” donde decenas de niños reciben clases en un espacio sano de juegos de entrenamiento y contención social, donde Coquito es uno más del grupo.